Persecución y ejecución de la población gitana de  Zé Gonçalves (Brasil)

“La policía militar de Vitòria da Conquista (Brasil) está dando caza a los gitanos de la zona matándolos en el sitio”

Debido a la gravedad de lo sucedido y a la escasa cobertura mediática de los hechos acontecidos, desde La Revoltosa nos hacemos eco de parte del artículo de Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya, vicepresidente de la Unión Romaní Internacional, acerca de la violencia racista que ha generado el asesinato y la persecución de decenas de gitanos y gitanas en el municipio de Vitòria da Conquista en Brasil


Desde La Revoltosa nos sumamos a la condena de los hechos acontecidos y hacemos nuestras (no sin cierta distancia) las reivindicaciones exigidas por la IRU.

Cuesta trabajo dar testimonio de estos terroríficos acontecimientos. La policía militar de esta importante ciudad que tiene más de 340.000 habitantes ha salido de caza matando en el acto a cualquier gitano o gitana que se encontraban en su camino. Y no solo eso, los policías están promoviendo una verdadera caza y matanza de las familias gitanas de la ciudad y la región. Así lo han denunciado públicamente en un comunicado de emergencia más de 100 firmantes de un documento entre los que están las asociaciones gitanas del país, personalidades de la cultura y la ciencia, así como, entre otras la Universidade Estadual de Feira de Santana, la Universidade Estadual de Mato Grosso, la Universidade São Paulo, la Universidade do Estado da Bahia, la Universidade Federal de Alfenas, y la Universidade Estadual da Paraíba. Llamamiento a las autoridades Estas entidades hacen un llamamiento a los poderes públicos brasileños pero especialmente al Gobierno de Bahia” (BA), al “Ministério Público Federal” (MPF), al “Ministério Público Estadual” (MPE), y a las Comisiones de Derechos Humanos del Senado y de la Cámara Federal, para que intervengan inmediatamente con el fin de detener la masacre y el terror que están sufriendo las comunidades gitanas de Vitória da Conquista y los pueblos de la región por parte de la Policía Militar del estado de Bahia desde los sucesos ocurridos en la tarde del martes, que fueron los siguientes: Esto fue lo que ocurrió Esa tarde, en el distrito de Zé Gonçalves que pertenece al municipio de Vitòria da Conquista, se suscitó una riña entre dos policías vestidos de civil y una familia gitana del barrio. La consecuencia del enfrentamiento fue la muerte inmediata de dos gitanos a la que siguieron la de los dos policías que intervinieron en el conflicto. A partir de ahí “los policías están promoviendo una verdadera caza y matanza de las familias gitanas de la ciudad y de la región.” Venganza ciega y bruta de la policía Según testimonios de los vecinos y de los medios locales, más de 20 personas fueron tiroteadas indiscriminadamente entre las cuales más de seis gitanos fueron muertos al instante y otras 15 personas resultaron heridas de bala. Al día siguiente, un adolescente gitano de solo 14 años que se encontraba dentro de una farmacia fue tiroteado por un hombre que llevaba la cabeza cubierta por un casco, mientras que otro joven fue asesinado delante de un puesto de Asistencia Social. Al margen de esta barbarie, muchos gitanos y gitanas están sufriendo todo tipo de violencias en los controles. Están siendo quemados sus coches y algunas casas de las familias gitanas han sido quemadas. Y otras violentadas por la policía sin ningún tipo de autorización judicial. Lo que ocasiona que muchas familias gitanas no se atrevan a salir de sus casas, ni siquiera para comprar alimentos, por miedo a que la policía las violente. A lo que hay que añadir el sufrimiento de los familiares de las personas muertas cuyos cuerpos siguen en el Instituto Médico Legal. Las autoridades nos les dejan verlos y menos realizar los funerales que la tradición gitana les impone. Nuestra reacción Desde la Unión Romaní Internacional (IRU), y en su nombre la Unión Romaní española, apoyamos incondicionalmente las acciones que reclaman las organizaciones firmantes del Manifiesto al tiempo que anunciamos la realización de las siguientes acciones: Uno. Manifestar nuestro apoyo incondicional y disposición para ejercer cuantas acciones sean acordadas desde la “Associação Nacional das Etnias Ciganas” que tiene su sede en Sobradinho/Brasília/DF y cuyo presidente es Wanderley da Rocha. Dos. Solicitar del Gobierno español y concretamente del nuevo ministro de Asuntos Exteriores, que traslade a las autoridades de Brasil el interés de la comunidad gitana española porque se ponga fin a las agresiones que sufren los gitanos brasileños de la región de Vitòria das Conquista, y porque se haga justicia contra quienes abusando de su poder han cometido los crímenes conocidos. Tres. Solicitar con urgencia la intervención de las Naciones Unidas para que ponga en ejecución las ayudas previstas para paliar las necesidades de los ciudadanos que sufren estos ataques que claramente violan la carta fundamental de la más alta institución internacional. Confiamos en la especial sensibilidad del Secretario General, Antònio Guterres, que siendo portugués puede entender mejor la tragedia por la que atraviesan los gitanos brasileños. Cuatro: Reclamar del actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, la protección de los 800.000 gitanos y gitanas brasileños que pueden sufrir las consecuencias de una creciente ola de antigitanismo promovida por los grupos racistas del país. [...]

Ya desde La Revoltosa aprovechamos para denunciar la instrumentalización de las fuerzas policiales y militares por parte de los discursos más reaccionarios y conservadores.


Este hecho es una muestra más de que las policías y los Estados, de todo el mundo, son una herramienta de opresión, un instrumento de la clase dominante para imponer las ideologías racistas que van en beneficio de las clases dominantes. Es por ello que no podemos confiar nuestra seguridad a los mismos que nos asesinan. Hoy es en Brasil, pero apenas ha pasado un año desde que en España, Daniel Jiménez, también gitano, apareciera muerto en una comisaria de Algeciras. ¡No son causalidades!


Por ello que gritamos contra el racismo y contra toda autoridad que lo aplique.