Persecución sindical y represión en Bielorrusia.

Las protestas en Bielorrusia, que duran ya más de dos semanas, se están desarrollando bajo condiciones de verdadera represión y persecución. se registran al menos tres muertos, cientos de heridos, miles de detenidos, y numerosas denuncias de tortura por parte de la policía bielorrusa. Algunos detenidos hablan de como han sido golpeados o electrocutados, también denuncian el hacinamiento en espacios sin higiene y sin apenas movilidad, así como amenazas de violación.


Manifestantes liberados en Minsk después de recibir torturas


Las protestas iniciadas a causa del supuesto fraude electoral avanzan apoyadas por importantes sectores de la clase trabajadora y se desarrollan pese a los cortes de Internet emprendidos por el gobierno. Los sindicatos no supeditados al poder estatal, representados por el Congreso de Sindicatos Democráticos de Belarús (BKDP) declaran su rechazo al presidente Lukashenko y piden el recuento de los votos así como la puesta en libertad de los detenidos y el fin de los abusos policiales:


“El pueblo de Belarús no reconoce a Lukashenko como el presidente electo legítimamente, y estallaron protestas masivas en todo el país. El régimen actual, que tomó vilmente el poder ante el asombro del mundo entero, tomó represalias contra los participantes de las protestas pacíficas. La violencia sin precedentes de los servicios de seguridad ha provocado la pérdidas de vidas.
Exigimos el cese inmediato de la represión, la violencia y los asesinatos de ciudadanos, la liberación sin demoras de todos los detenidos ilegalmente, el cierre de todos los procesos penales conectados con la participación en las protestas masivas y la liberación de todos los presos políticos.
Las actuales huelgas nacionales demuestran la participación política de los trabajadores. Este régimen, que se aferra ilegalmente al poder, está llevando al país al colapso económico: A la quiebra y cierre de negocios, a la pérdida de empleos, al empobrecimiento de la gente.”

Son numerosas las fabricas en huelga, entre ellas, la importante fábrica de camiones de Minsk. Los obreros y mineros comenzaron a sumarse a las manifestaciones la semana pasada. Mediante huelgas exigen a los patronos que manifiesten el rechazo a los resultados electorales. Varios sindicalistas han sido detenidos y el dictador amenaza con despidos, despidos que, por cierto, en algunos casos ya se han ejecutado. No obstante la vulneración del derecho a la huelga no es ninguna sorpresa en Bielorrusia, territorio señalado reiteradamente por vulnerar los derechos laborales y controlar gran parte del poder sindical.

Ante las amenazas de despido algunos trabajadores responden contundentemente “¿Quieres protestar pero tienes miedo de ser despedido? Recuerda, ningún ideólogo cabrón ocupará tu lugar en la cadena”. La clase trabajadora es consciente del importante lugar que ocupa para el estado bielorruso, a diferencia de otros países Bielorrusia no experimentó un proceso de privatización de empresas tras la caída de la Unión Soviética, por lo que a día de hoy el 45% del empleo de debe a empresas nacionales.


Sin embargo, la situación para el trabajador, no parece que fuese a mejorar con un gobierno alternativo. La oposición, representada simbólicamente por la bandera roja y blanca de los antiguos ultranacionalistas, ofrece un programa neoliberal al estilo de las privatizaciones sucedidas en la Europa posocialista de finales de siglo.


Si bien las reivindicaciones de los trabajadores se centran en la cuestión electoral, no se dejan de señalar los abusos perpetrados por los patronos y las fuerzas de seguridad. Además, en este clima de represión y persecución sindical, Lukashenko ha anunciado que sólo podrán dar clase aquellos maestros que compartan las ideas del régimen, ante la noticia son numerosos los maestros que, rodeados por tanquetas policiales, se concentran ante el Ministerio de educación para protestar por lo que parece ser una amenaza de despido y de persecución política de aquellos que no apoyen al régimen.


A nivel internacional la Bielorrusia de Lukashenko cuenta con el apoyo de Putin y la amenaza discursiva de acabar con una invasión tal y como le ocurrió a Ucrania en 2014. Por el otro lado la Unión Europea rechaza los resultados electorales aunque su posición es meramente simbólica, Estados Unidos decide no posicionarse aunque condena, irónicamente, el abuso policial.


(*) Fuentes. RTVE, EL SALTO, GLOBAL VOICES (Maxim Edwards), PÚBLICO y análisis sociológico de Volodymry Artiukh (Doctor en sociología y antropología social).