Formas de vida en Madrid: hacinamiento, estigma y ricos pataleando.

“Modo de vida de la inmigración”. Con el estigma convertido en explicación Isabel Díaz Ayuso daba cuenta de la situación epidemiológica en la comunidad de Madrid. ¿Tendrá algo que ver el origen con la enfermedad o será una cuestión de exposición que nada tiene que ver con la nacionalidad del contagiado? La respuesta es clara para todo aquel que no sea un supremacista convencido. Tal y como Ayuso reconoce más tarde, el problema es la densidad de población, las pequeñas dimensiones de la vivienda, y el transporte público.



Al día siguiente el viceconsejero de sanidad de la CM, Antonio Zapatero, anuncia posibles confinamientos selectivos. ¿Cuáles serán los barrios y ciudades confinadas? Aquellas que tengan más incidencia comprobada, y decimos esto de comprobada, porque como suele pasar, el experimento solo da cuenta de lo investigado, es decir, si hacemos cribados masivos en Vallecas, y ninguno en Salamanca, es probable que el experimento nada nos diga sobre la situación epidemiológica del céntrico barrio madrileño.

Pero cuestiones metodológicas, o más bien lógicas aparte, lo cierto es que los datos arrojan una mayor tasa de contagio en barrios como los de Puente Vallecas y Carabanchel, y en ciudades como Fuenlabrada. Como ya analizamos en otro artículo, esta incidencia no es fortuita, y no se debe al mal comportamiento de la población, sino como hasta la presidenta ha reconocido, a condiciones materiales y económicas muy claras: transporte público, densidad de población, pequeñas viviendas, familias numerosas, dependencia vital al trabajo (o a la renta, mejor dicho) …


Estos determinantes materiales, a los que Ayuso astuta y liberalmente denomina “formas de vida”, no son plato de buen gusto para ninguno de los comensales sentados en las mesas de Vallecas, Usera, Parla, Alcobendas… y menos aun cuando el metre, en este caso personificado por la Comunidad de Madrid, comenta a los comensales, que nada de salir a la calle, al menos a disfrutar del poco tiempo libre que se tiene, porque eso sí, ir en transporte público a trabajar con las “Formas de vida” madrileñas acechando por la espalda… eso, sí se puede.


Los metres, esos que se suponen estar a nuestro servicio, no han anunciado, aun, como afectaran las medidas de confinamiento a los pequeños comerciantes dueños de bares y restaurares. Pero que no cunda el pánico, lo que sí se ha anunciado, es una rebaja fiscal del 0,5 % en el IRPF en cada tramo. Con centros médicos cerrados, falta de profesores y enfermeras, y carencias varias, Ayuso anuncia una rebaja fiscal. Será que el virus es un rico pataleando por el sistema impositivo, que rebaja su virulencia al tiempo que se rebajan los impuestos de las grandes rentas…


Bueno al menos, ¿no? Nos podemos consolar. Pues resulta que no. Por que se trata de una rebaja fiscal profundamente injusta, y que nada va a rebajar la cuenta a nuestros comensales confinados. En palabras del economista Sánchez Mató "Ayuso y Aguado van a bajar cero euros en impuestos a los que ganan el SMI (a ellos no les afecta la bajada del medio punto) y 1.500 euros a los que ganan 300.000 al año. Luego no hay fondos para sanidad o educación. Esto es lo que se llama vulgarmente tocomocho".